viernes, 30 de junio de 2017

IRONMAN NORTHWEST TRIMAN AS PONTES - CUANDO LOS SUEÑOS SE HACEN REALIDAD



Escribir una crónica como esta va a ser muy especial,  seguramente a medida que la vaya escribiendo se me irán escapando algunas lagrimillas, se me pondrán los pelos de punta y el corazón latirá más rápido de lo normal. He realizado grandes pruebas, me he emocionado en la mayoría de ellas pero en esta el cóctel ha sido insuperable.

La locura no tiene cura y cuando todavía no podía apenas correr y tenía la rodilla bastante tocada veo las inscripciones del Ironman de As Pontes y sin decir nada a nadie me tiro a la piscina. Como el día 20 de Octubre iba a ser mi cumpleaños me pido de regalo el Ironman. Tengo que anticiparlo porque las plazas vuelan y consigo una extra en las 50 que han ampliado. Apuntado, en ese momento lo veo muy lejano pero lo que tengo claro que si la rodilla me lo permite en este quiero ver cuáles pueden ser mis límites.  Hasta Enero poca cosa, Octubre y mitad de Noviembre empiezo a coger la bici y hacer algo de natación pero más que nada por no correr mucho y cargar excesivamente la rodilla. Después del parón de Noviembre por el viaje a Australia comienzo la preparación en serio en mitad de Diciembre.

En Vitoria la preparación fue en un mes y medio intenso, aquí al contrario han sido seis meses con entrenos la mayoría de 1h-1h 30’ y muy pocas palizas. A medida que iban pasando los meses y con la temporada de duatlones en marcha empezaba a notar que iba mejorando en la bici y que corriendo no estaba para tirar cohetes pero suficiente para lo que quería. En el duatlón de Galizano lleve un pequeño bajón, no me salió muy bien y como en temporadas anteriores en bici todo el mundo me quitó las pegatinas. Pensaba que había mejorado en la bici pero aparecieron las sensaciones de siempre, que la gente me pasaba y yo no iba. Creo que fue un mal día ya que en el resto la bici me salió mucho mejor que la carrera a pie y el golpe de moral definitivo me lo dio el duatlón de Polanco. Circuito duro, con un poco de todo, salgo muy retrasado de la primera carrera a pie, pillo la bici y ahí sin ir muerto empiezo a pasar a gente y gente, creo que ese día ha sido un punto de inflexión para mí en la bici.

En la preparación busqué un medio Ironman que me sirviera para testear el cuerpo, me hubiera gustado ir a Pamplona que me daba más margen para recuperarme pero volaron las plazas, y me apunté a Zarautz aún a sabiendas de que solo había 15 hasta el Ironman. Pues lo dicho 15 días antes de As Pontes nos presentamos toda la familia en Zarautz y la verdad que entre que es un triatlón espectacular,  el recorrido, la animación y que me salió genial sin ir a tope la moral se me disparó.





Al día siguiente para buscar los límites fui al triatlón de  Suances en busca de sufrimiento y dolor. Fue un día duro pero de los que te dicen que la cabeza funciona y así cerré las competiciones.
Con los años siempre me ha ocurrido que 15 días después de una maratón estoy como una moto, estoy una semana para recuperar pero en la segunda me empiezo a encontrar bien y noto que estoy para hacer un último esfuerzo y vaciarme definitivamente. Pues con Zarautz+Suances buscaba lo mismo y creo que lo conseguí. Semana posterior muy cansado y en la siguiente me veo muy bien. Entrenos suaves en bici  y corriendo con muy buenas medias a pulsaciones muy bajas y nadando como nunca.




Así como no quiere la cosa llegó el fin de semana del acontecimiento. Nos desplazamos el Viernes a tierras gallegas Mónica, María, Mili, Ángela, Santiago y Oliva. Viajamos en dos coches, los chicos salimos más tarde haciendo una  pequeña parada en La Caridad para ver a la familia y llegamos justo para cenar. Llevaba unos días cuidando las comidas pero como había fiesta y daban una cena popular pues a cenar en la fiesta. De menú sardinas, chorizo, panceta, patata cocida y pan. Si algo tengo claro que no hay que ponerse nervioso con estas cosas y disfrutarlas sin más, cenamos de todo y cantidad. Al día siguiente lo que sí que tenía claro que la premisa era descansar todo lo posible y mientras toda la expedición se fue de turismo yo hice un pequeño entrenamiento de bici para ver que estaba todo perfecto y correr un poco para ver las sensaciones de las piernas. Una vez comprobado que todo estaba bien toco ir a comer y luego dormir la siesta. A las 17:00 desperté y preparé las cosas para bajar al lago a coger el dorsal, dejar la bici y asistir a la reunión técnica. Allí había quedado con Jacob, que venía con la familia a cumplir el sueño de ser finisher, así que nos juntamos con Asunka, Saúl y Alba. Momentos para charlar, darnos ánimos, consejos y disfrutar de un baño relajante antes de ir a cenar todos juntos.  La cena del Sábado copiosa: ensalada de pasta, tallarines boloñesa y un poco de pizza en uno de los mayores descubrimientos culinarios de los últimos tiempos, pizzería O'Atallo, madre mía que bueno estaba todo. Después de la cena tocó dar un pequeño paseo y para la cama a eso de las 00:00. Los días previos a estos acontecimientos no suelo dormir muy bien pero esta vez cerré el ojo hasta que a las 5:00 de la mañana que sonó el despertador.

A esa hora nos levantamos Jacob y yo para ir a desayunar. Desayuno igualmente glorioso: café con leche grande y bocadillo de más de media barra de francesa con jamón serrano. Una vez terminado el desayuno nos dirigimos a la zona de boxes para dejar toda la ropa y comida lista. En Vitoria tenía claro que iba a usar ropa de ciclismo para hacer la bici y luego cambiarme, aquí tenía más dudas pero para asegurar al final decidí hacer lo mismo. Una vez hechos todos los preparativos nos dirigimos a la carpa a dejar la mochila y colocarnos el neopreno. El estar viendo a Jacob me recordaba a mí en Vitoria, un atajo de nervios con muchas ganas de empezar lo cual me hacía pensar más en él que en mí. Tras un breve calentamiento nos llamarón para ir a la cámara de llamadas, aquí la verdad que pase un rato malo pues a las 7:00 de la mañana hacía frío y así como en el agua se estaba muy bien, afuera te quedabas pajarito. Intentaba mover los brazos y dar pequeños saltitos para no quedarme congelado. Primero llamarón a la gente del medio Ironman y puntuales a las 7:15 dieron la salida, aquí ya la emoción empieza aflorar en el cuerpo escuchando la música y viéndolos salir. Posteriormente nos llamarón a los del full, esperé que pasara la gente para ir con Jacob hasta la salida y darle los últimos ánimos. En ese momento veo a Nando, otro grande que iba camino de cumplir otro reto más, que me dice que está Mónica entre el público, sabía que tenía intención de venir pero como no la había visto pensé que al final no se le había arreglado. La busco pero no la veo y justo cuando ya van a dar la salida me llama desde un lateral. Un beso de los que dan más energía que un gel,  me da los últimos ánimos y me voy a la salida. En la mayoría de pruebas soy de salir atrás no me preocupa salir despacio pero hoy era un día especial y quería salir desde primera línea aún a sabiendas de que pudieran pasarme un montón de gente por encima al poco de comenzar.

Comienza a sonar la música, las pulsaciones suben, la emoción aflora y empezamos. Los primeros metros de natación voy cómodo, sin muchos agobios lo cual me sorprende. El recorrido hasta la primera boya es recto y enseguida la visualizo, quitando una patada en la gafa no tengo ningún encontronazo y me veo nadando bien, como había entrenado. Tampoco quiero empezar excesivamente fuerte, sé que esto es largo, que hay que cocinarlo a fuego lento y por eso pillo un buen ritmo pero sin ir matado. Al girar a la izquierda en la primera boya empieza un pequeño momento de duda, nadando a ciegas ya que no consigo ver ninguna de las dos boyas rojas que nos servían de referencia hasta la siguiente amarilla. Aquí voy en grupo y cosa que nunca hago me pongo a nadar a pies de la gente para preocuparme únicamente de dar brazadas. Pasado unos minutos ya empiezo a ver las boyas rojas, aquí la gente opta por ir por la derecha y yo sin embargo en un momento dado me parece ver la amarilla y pienso que el camino más recto es pasar las rojas por dentro. Aquí me sucede como casi siempre, yo nadando solo y el resto de gente a unos 5-10 metros por mi derecha. Yo no me agobio, veo bien la boya y entiendo que voy por el camino más recto. Llagamos al giro de esa segunda boya y aquí me junto de nuevo con la gente que venía por la derecha. Unos pocos de golpes y nos dirigimos a por la tercera boya amarilla que se veía bien. Este tramo no es muy largo y se hace rápido, luego otra vez giro a la izquierda y toca volver hacía la salida. Este tramo se hace más largo, parece que nunca llegas a la salida pero sigo nadando confiado y con ganas. Aquí la natación ya está rota y no veo a mucha gente lo cual me hace pensar tanto en positivo como en negativo.



Llego a la salida, toca salir del agua para volver a hacer la segunda vuelta de 1900 metros, y veo a Mónica dándome ánimos, Ángela sacándome fotos y Oliva que me dice que voy el 30 y pico. El oír eso y ver que la primera vuelta la hago en 32’ me llena de moral, entro de nuevo al agua e intento que las emociones no me hagan ir más rápido de lo debido por eso hago esta segunda vuelta intentando llevar el mismo ritmo. En esta más de lo mismo, yo por un lado y el resto a 5-10 metros a la derecha. Voy pasando las boyas, mentalmente la natación se me está haciendo muy corta, se nota que voy nadando bien lo cual me hace disfrutarla más si cabe. Llego a la salida, aquí siguen mis fieles seguidores dándome ánimos y diciéndome que voy muy bien.



Me dirijo a la T1 a trote, esta vez no salgo muy mareado del agua, y al llegar a la bici dejo el neopreno en la cesta, cojo la ropa de ciclismo y me dirijo a la carpa a cambiarme.  Una vez cambiado regreso a la bici, me pongo el casco, el dorsal y con todo listo me dirijo a la salida de boxes. Durante todo el rato escucho Mónica y Oliva darme ánimos.  La zona de boxes es muy agradecida ya que al ser hierba me alivia un montón al ir con las botas de ciclismo puestas. Tras un paseo por el verde, llego a la línea de montaje, ajusto bien las botas y monto en la bici. Aquí veo a Ángela sacarme fotos sin parar, y darme ánimos.



Ha pasado todo muy rápido, ya estoy en la bici afrontando el pequeño repecho para subir a la rotando de giro de las vueltas en bici, cuando llego arriba, ahí está Mónica gritando “vamos Mario que vas genial”, madre mía el sprint que tuvo que meterse para subir una tremenda cuesta para llegar a la parte de arriba. Al llegar a la rotonda me pongo en modo triatleta de los buenos,  aunque debo parecer un cromo, me acoplo y hago los primeros metros así. Llegamos a una rotando y nos mandan a una pequeña subida, ahí pensé que comenzaba la ascensión de casi 3 km al 4% pero era un pequeño bucle que habían puesto, rodeamos el pueblo y ya sí afronto la primera de las cuatro ascensiones. La subida no mata pero hace ver que hay que regular y que con el paso de las vueltas está seguramente se va a hacer cada vez más dura. Esta primera vez se me hace largo y parece que nunca va a tener fin, subo tranquilo viendo que la cuesta no parece terminar y por fin llego a la parte superior. Nos habían dicho que una vez arriba había toboganes pero que con la propia inercia se iban subiendo, pero como casi siempre de lo que te cuentan a lo que te encuentras hay diferencias. Aquí me acordé de Manolo que me había dicho que la bici no era tan fácil como decían y razón tenía. Sí que es verdad que desde que subías la primera cuesta luego podías ir todo el rato con el plato puesto, pero había bastantes repechos que tenías que agarrarte al manillar y ponerte derecho. Para rematar tampoco los tramos favorables eran sitios cómodos, sino que tenías que ir dando pedal todo el rato. A esto se juntaba el viento que no mataba pero soplaba, aquí tenía claro que el objetivo era ir acoplado lo máximo posible para evitarlo y hacer el menor desgaste. Sin mayores contratiempos llegué al punto de giro donde estaba el avituallamiento y tocaba volver a As Pontes. Se suponía que la vuelta era más cómoda que la ida pero yo quitando la bajada de la cuesta, no tenía sensación de ir relajado,  era todo el rato terreno de dar pedal con algunos repechos de ponerse de pie. La idea era beber mucho y comer en los avituallamientos, en este primero plátano y media barrita de ND3.  En la vuelta me cruzo con Manolo, Jacob y Nando a todos se les ve bien y les doy ánimo.






Al llegar a la zona de giro veo a toda la afición, si en algo he sido el número uno es en afición, madre mía que manera de animar. Llego y ahí está  Mónica, Oliva, Ángela y Santiago (destrozando las palmas) animándome con todas sus fuerzas. Son momentos en los que te sientes afortunado por tener a los amigos dándote fuerzas. En esta primera vuelta sino me falla la memoria todavía no estaban ni Mili, ni los peques, ni Asunka. Cojo de nuevo avituallamiento y me dirijo a por la segunda vuelta. De camino al punto de giro me vuelvo a encontrar con los chicos, Jacob me dice que voy genial que voy en el puesto 45 (yo pensado este vaya moral contar gente, aunque me imagino que le servía mentalmente para hacérsele más amena la bici), inyección de moral y a por el punto de giro. Esta segunda vuelta subo la cuesta más tranquilo y ya sabiendo lo que hay se hace mentalmente más llevadera. Al volver a la rotando ahí veo todo la afición al completo, otra inyección de moral ver a María. También están Asunka, Saúl y Alba con una pancarta de ánimos para Jacob que seguro que al verla se emocionó un montón. Vuelvo a coger avituallamiento y me dirijo a afrontar la tercera vuelta. Tenía claro que esta iba a ser la más dura y efectivamente así fue, en está las piernas empezaron a doler y a ratos no conseguía ir acoplado. La idea era tomar un antiflamatorio al empezar la cuarta vuelta y aunque no me veía cómodo no quise cambiar de plan. Esta vuelta fue sin duda la más dura, de vuelta antes de llegar a la rotando aproveché para tomar el antiflamatorio para ver si conseguía disminuir el dolor de piernas. Llegada de nuevo a la rotanda, inyección de moral de nuevo por esos tremendos ánimos y comienzo de la última vuelta. Al igual que la natación me parece que está pasando todo muy rápido, no voy ni mirando tiempos, ni medias ni nada, solo miro de vez en cuando las pulsaciones 140 todo el rato, un pelín más altas de lo normal pero me digo que es porqué estoy haciéndolo bien. Al poco de empezar la última vuelta parece que el antiflamatorio hace efecto y me mitiga el dolor de piernas. Esta la hago bastante más cómoda que la anterior. Al poco de llegar al punto de giro llego donde Nando, le doy muchos ánimos y el me corresponde diciéndome que voy enorme, esas palabras imaginaros son fuerzas extra. Estas dos últimas vueltas veo a Manolo y Jacob ya más cansados pero con buenos ánimos.  Encaro el regreso y ya en esos momentos mi única preocupación es ver que sensaciones tendré al dejar la bici y ponerme a correr. Las piernas iban mejor pero siempre dudas de si después de 180 km en bici vas a poder moverte tan si quiera.

Llego a la T2 y ahí está toda la afición animándome, ni os imagináis las sensaciones que me producía pasar cada vuelta por esa rotonda, era cargar las baterías de nuevo a tope.



Línea de desmontaje, bajo de la bici y me dirijo a mi sitio, dejo la bici y pillo la ropa para correr. Al llegar a la carpa, la de chicos está desinflada y me pongo algo nervioso, un juez me dice que me cambie en la de chicas que ya vigila él, pues nada para adentro y me cambio, al salir regreso para dejar la ropa que use en la bici y un juez me empieza a decir que donde voy  que por ahí no es, le intento explicar que me he cambiado de ropa y que tengo que ir a dejarla la de la bici en la cesta. Una vez dejo la ropa de ciclismo en la cesta con un buen mosqueo, cojo las últimas cosas para la carrera a pie y salgo de la T2. En ese momento el juez me pide perdón porque se dio cuenta que volvía para dejar las cosas.

Los primeros metros corriendo intento ir lo más suave posible, tengo claro que quiero hacer los primeros 5 km muy tranquilos y luego pillar ritmo. El primer km es lo más duro, hay que subir la cuesta del lago y ya en esos momentos el viento azotaba de lo lindo. Las primeras sensaciones no son malas del todo y subo la cuesta muy tranquilo hasta llegar a la rotonda donde ya estaban los supporters dando  ánimos.




Comienzo la primera vuelta y noto que va a ser una maratón dura ya que no voy frito pero veo que voy muy trabado. Al poco de salir llego al primer avituallamiento, bebo agua y me mojo bien ya que al viento se une el calor. Salgo del primer avituallamiento y las sensaciones no mejoran, no son horribles pero voy corriendo incómodo todo el rato. Al principio no me preocupo pienso que es cuestión de un rato y que ya llegarán momentos mejores. De primeras el circuito a pie me parece un poco aburrido no se ve mucha gente y vas por sitios alejados del pueblo. Hacía el km 4 llego al segundo avituallamiento, aquí lo mismo bebo y me mojo para refrescarme, había una chica con una manguera que nos daba la vida. Empezamos una ida y vuelta por una carretera donde estaba un punto de giro y una alfombra de control, al regresar de vuelta me empiezo a notar que voy mareado y que el cuerpo no responde, noto unas sensaciones raras y decido parar a ver si se me pasa. Empiezo a caminar y me sigo notando muy mareado, me encuentro a una pareja animando que me dicen “venga ánimo poco a poco” y yo les respondo que no, que se me ha terminado, cuando el cuerpo no responde no hay nada que hacer y no quería terminar tirado en una camilla. En ese momento solo pensaba en el disgusto que se iba a llevar María pero tenía total certeza de que así no era posible y lo único que iba a buscar era un problema, me daba pena a ver estado tanto tiempo entrenando y ver que no lo iba a poder conseguir acabar. Me fui andando con suerte de que de vuelta estaba de nuevo el avituallamiento, la idea era intentar recuperar algo para ir andando a donde estaba la familia y los amigos para retirarme. Como estaba mareado pensé que me vendría bien beber Coca-Cola y así hice 4 vasos de Coca-Cola, dos botellines de agua y una buena ducha de la chica de la manguera. Salgo del avituallamiento y noto como la sensación de mareo ya no está y que parece que me encuentro mejor y me digo venga un último intento. Empiezo a trotar y la cosa no va mal, sigo cansado pero ya no voy mareado y parece que corro más suelto.  Aquí empieza la parte más dura del recorrido, una recta larga con viento en contra, giro a la izquierda, otra recta larga con viento a favor que se hace más cómoda, giro en una plaza del pueblo y vuelta por la misma recta donde el viento te echaba para atrás, giro a la izquierda, subida y llegada al avituallamiento. Esta parte era muy dura se hacía larga y encima el viento te mataba. Llego al avituallamiento y como la Coca-Cola funcionó en el anterior pues en esta vez otra vez al lío: dos Coca-Colas y dos aguas. Salgo del avituallamiento y me dirijo a completar la primera vuelta, voy cansado y con sensaciones regulares. Llego al punto de giro y ahí estaba toda la afición dándome ánimos, yo en esta vuelta resoplaba no quería engañarlos, les hacía saber que no iba bien pero con ánimos de seguir luchando.  Al igual que en la bici el resto de vueltas mentalmente se me hicieron mucho más llevaderas y cogí el truco: venga corriendo hasta el siguiente avituallamiento, parar, beber 2 Coca-Colas, 2 aguas y continuar. Y funcionó perfectamente, los 3 siguientes avituallamientos estaban muy bien colocados cada 2 km aproximadamente el  4 se hacía duro por la distancia y el viento. Esta segunda vuelta ya me encuentro bien, voy a mi ritmo pero ya sin mareos y con mejores sensaciones. Al pasar por la zona de la alfombrilla me vuelvo a encontrar a la pareja que me daba ánimos cuando iba andando y le explico que la Coca-Cola me devolvió la vida. No voy con el ritmo que me hubiera gustado llevar pero contento, empezaba a ver que podía terminar. En el primer paso por la rotonda nadie me dijo como iba y pensaba que habría perdido muchas posiciones y que por eso no me decían nada. Sigo haciendo camino y llego al final de la segunda vuelta y aquí el acabose. Llegando a la rotonda ya empiezo a oír los gritos y de repente me doy cuenta que entre el público están mi padre y mi madre. Así como él me había acompañado a Madrid a mi primera maratón, alguna carrera y triatlón mi madre en la vida había ido a verme  a ningún evento deportivo, quitando algún partido de fútbol cuando jugaba en el Langreo más por verme que por otra cosa. Justo el Viernes cuando paramos en La Caridad había dicho que ella no iba a esas cosas para verme sufrir.



Pues nada más verla lo primero que hice es poner una sonrisa, ir donde ella y darle un beso: un beso que significa que la quiere mucho y que vamos a lucharlo. En esos momentos no había dolor, no había pensamientos, solo había paz interior era una simbiosis perfecta: Mónica y María conmigo como siempre, mis amigos animando a rabiar, Jacob y Nando camino de conseguir terminar y para rematar mis padres, mi hermana Isabel y mis primos Carmelina y Manolo allí dándome ánimos, sin palabras (ahora mismo tengo un nudo en la garganta)  Aquí ya lo tenía claro que a no ser algún contratiempo grave acababa sí o sí. La tercera vuelta se me hizo muy llevadera, iba flotando en un nube y ya tenía interiorizado todo que era simplemente repetir las rutinas. En esta vuelta quitando un dolor en la rodilla izquierda que me salió creo que fue la mejor de todas, también era agradable cruzarse con Manolo, Jacob, Nando e Inma para darse ánimos así como también con el chico Ozono que no lo conocía pero como sabía que era de Cantabria lo intentaba animar. Terminada la tercera vuelta de nuevo subidón en la rotonda, no os imagináis 200 metros antes de llegar ver la imagen de toda la familia y amigos gritando y dando ánimo, menuda afición madre mía, cada uno tenía los suyos pero los míos eran con diferencia los más numerosos y ruidosos. Si de algo estoy orgulloso estos días es de ver gente curtida como Manolo y Nando decir que por encima de mi carrera de lo que tengo que estar orgulloso es de mi “familia” (lo pongo entre comillas porqué aquí esta Mónica, María, mis padres, mi hermana, mis primos, Mili, Ángela, Santiago, Oliva, Asunka, Saúl, Alba) y sí que lo estoy. Salgo de la rotonda flotando y me voy a por mi última vuelta. Esta como las dos anteriores se me hacen mentalmente llevaderas, me encuentro con Jacob y le digo que regule que lo tiene y me dirijo camino de la meta. Al llegar a la rotonda no veo a nadie y me dirijo a la bajada, allí están esperando mis dos amores. Qué decirte Mónica, sé que te quito tiempo y que a veces no es fácil compaginar todo y por eso darte millones de gracias y que hagas tuyos mis sueños porqué sin ti ninguno sería posible, te quiero mucho mí amor. María (ya siento a verte metido el ojo en el dedo al quererte dar un abrazo) tú también eres parte imprescindible, espero que veas como se consiguen las cosas: esfuerzo, dedicación, amor por lo que se hace y cabezonería no hay más secretos.  Ahí arriba disfrute del abrazo con mis dos chicas, en la intimidad, esta vez nos hemos salido equipo. Ya con ganas locas de cruzar la meta el último km de bajada se me hizo eterno no veía el momento de llegar.


Y llega ese esperado instante donde todo sufrimiento pasado desaparece, donde piensas en que lo has conseguido, que de nuevo has conseguido hacer frente a 3,8 km de natación, 180 km en bici y 42 km corriendo. Vuelves a sentir la emoción de ser finisher de nuevo, pero esta vez con sobresaliente. Al cruzar la alfombra aparece María y me abrazo con ella. Disfruto de las mejores cosas que tiene este triatlón que son esos 50 metros para disfrutar. Voy con María empiezo a llorar, estoy muy emocionado, como hacía tiempo que no lo estaba y veo a mis padres en la meta. No puedo más que ir donde ellos y abrazarme fuerte a ellos y comenzar a llorar los tres. En esos momentos de alegría, de emociones disparadas el estar abrazados los tres ha sido algo increíble, es como si fuera el día de mi nacimiento y los dos me estuvieran abrazando. Después de una buena llorera me abrazo con mi hermana y mi prima, mientras María observa toda la escena con un comportamiento de saber interpretar las cosas, cada día se nos hace más mayor.








Y pasado estos momentos aquí ya solo el cuerpo me pide descansar.
Me dio mucha pena no poderme quedar a ver a Jacob terminar pero ya bastante había abusado de los amigos como para encima llegar muy tarde a Cantabria, ya que al día siguiente mi Princesa se levantaba a las 5:30 y el resto también teníamos que ir a trabajar.

Dar la enhorabuena a Jacob y Nando por conseguir su sueño, a Manolo no tengo nada que decirle, es el puto amo de la distancia. Muchas gracias a Ana, Inmanol Mujica, etc. por las pedazo fotos que nos habéis sacado y que me servirán para recordar uno de los días más felices de mi vida.

Ahora es tiempo de disfrutar de lo conseguido, y acompañar a la familia. Abrí el círculo con mi padre cuando me acompañó en la maratón de Madrid y al terminar nos abrazamos y lloramos como dos niños chicos y cierro un ciclo abrazándome de nuevo con él y mi madre, llorando de nuevo.  Nunca puedes decir nunca más pero creo que he quedado en paz con los ironman.


Al final 10 h 37’ 27”, puesto 36 de 350 participantes y 19 de mi categoría, pero sin duda alguna me quedo con la familia y las sensaciones vividas en carrera.

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