miércoles, 31 de julio de 2013

CHALLENGE VITORIA 2013 - EL RETO DE HACER UN IROMAN

Introducción

La verdad que la vida va pasando sin muchas veces darnos cuenta, metidos en la rutina diaria, pero siempre hay posibilidad de romper con esa monotonía y saberla exprimir un poco. En mi caso y como todos sabéis mi forma de romperla es intentando buscar nuevos retos que tienen que ver con el deporte y este que voy a relatar ha sido el último que se me ocurrió.

El reto
Este reto empezó a cocinarse en mi mente hace tres años después de meterme en el mundo de los triatlones.  Ya me paso cuando empecé a correr que después de mi primera carrera de 10 km  lo único que tenía en mente erar hacer una maratón. Pues con el triatlón ídem, cuando empecé a hacer triatlones ya tenía en mente que tenía que hacer algún día un Ironman.
El año pasado fue un año duro ya que me tuve que retirar del Medio Iroman de Buelna con un problema en la bici y cuando parecía que había encontrado consuelo con la aparición del Ironman de Ponferrada va y se suspende. 

A diferencia de otros retos que me propuse este tenía un inconveniente grande y no es otro que lleva muchas horas de preparación lo cual conlleva un equilibrio difícil de combinar familia-deporte. Lo digo porque es importante planificar bien este reto porque por el camino como todo en la vida existen dificultades y en este caso una de ellas es la conciliación de la familia y los entrenamientos.

Los entrenamientos
La preparación del Iroman empezó a mediados de Junio donde empecé a ponerme las pilas con la bici ya que hasta el momento apenas llevaba kilómetros en las piernas y a priori era la disciplina que más temía. En ese mes y medio puedo decir que he disfrutado como nunca entrenando, sin un mal día, siempre animado y con ganas, disfrutando de cada entrenamiento, con fines de semana muy duros e intensos pero siempre con alegría. La verdad que los entrenamientos para una prueba de larga distancia son mucho más llevaderos ya que la mayoría son más de fondo que de explosividad. En este mes y medio he descubierto que aunque no sea Indurian he mejorado un montón con la bici y hasta casi prefería salir en bici que correr debido a que me encontraba como nunca. Han sido rutas maravillosas tanto por Cantabria –Burgos como por Asturias. Las anécdotas han sido muchas con la bici desde un ataque de gansos, pasando por algún que otro borracho en medio de la carretera, el tener que hacer el molinillo a lo Froome subiendo el Caracol para escapar de un mastín, etc.
Lo peor de todo sin duda cuando preparas una prueba es la semana previa ahí bajas un montón la carga de los entrenamientos y te empiezan a entrar las dudas y doler todo. Sales un rato a correr y no vas, coges la bici y parece que pesa va frenada pero es algo normal y con el tiempo he aprendido a saber que esas son las sensaciones normales de la última semana.




La previa

Y tras un mes y medio de duros entrenamientos llego el fin de semana señalado.
Lo peor son los preparativos y es con diferencia lo peor del triatlón, todo lo que hay que llevar (con lo bonito que son las carreras a pie que con una gorra, camiseta, pantalón, calcetines y zapatillas estás listo). Qué si deja la bici a punto, que sí el neopreno, que sí las gafas, que si corro con el mono o me cambio de ropa, que sí la abuela fuma, puufff en resumen 4 bolsas llenas de cosas más la bici. En mí caso y debido a mi despiste crónico me hice una lista con todas las cosas para antes de salir revisar que no se me quedaba nada (la semana antes se me habían olvidado las zapatillas de la bici en Asturias)

Una vez todo listo salimos el sábado por la mañana Mónica y yo rumbo a Vitoria. El viaje tranquilo y sin ningún contratiempo llegando sobre las 12:00 a Vitoria. Una vez aparcado el coche nos registramos en el Hotel y subimos las maletas. Cuando ya teníamos todo listo nos fuimos a por el dorsal a la zona Expo situada en Plaza de la Virgen Blanca y ahí ya se empieza a respirar el ambiente de la prueba. Nos encontramos con Dani de Bicletas Meta de Sarón, que fueron los encargados de la puesta a punto de la bici junto con mi compañero Chuchi de la Penilla (chaval hay que bajar la inclinación del sillín y vamos mano de santo), en el stand de InfiSport y me da unos consejos sobre hidratación, geles, etc. En principio de geles no quería saber nada me dan mucho respeto y no había tomado ninguno entrenando pero me pillé dos botes de sales para el comienzo de la bici. Después de recoger la bolsa del corredor damos una vuelta por la ciudad, comemos unos pinchos en la zona vieja y quedamos para comer con Eduardo y su novia Marta en un italiano para coger fuerzas para mañana. Nos ponemos a hablar de la prueba todo el rato (alguna que me conozco que no le va el tema se lo paso pipa jiji). Después de la comida quedamos para dejar la bolsa para correr y luego me llevan en su coche a dejar la bici en el lago de Ullibarri-Gamboa en Landa. La verdad que es un paraje único y que tengo intención de visitar con la familia para pasar allí un día de relax, la verdad que merece la pena. Todo listo para mañana, por fin se había pasado la parte más pesada del triatlón: los preparativos. Regresamos a Vitoria y tras un paseo con Mónica por las calles de Vitoria nos vamos al hotel a cenar y para la cama. La verdad que no contaba dormir mucho y encima teníamos que madrugar mucho ya que había que desayunar sobre las 5:30 pero aunque desperté un par de veces para ir al servicio la verdad que descanse bastante bien (con la edad he aprendido a no ponerme nervioso y la verdad que me he sorprendido a mí mismo lo tranquilo que estuve los días previos, el saber que lo llevas bien preparado ayuda mucho)

El día D - Natación
Suena el despertador son las 5 de la mañana y toca levantarse. Después de una ducha rápida bajamos a desayunar, cogemos las últimas cosas y vamos a pillar el autobús para ir al lago. Nos metemos en el primero y salimos para el lago. Al llegar ya se respira un gran ambiente. Es espectacular la mezcla del paraje, la transición llena de bicis, gente, caravanas, etc. la verdad que son momentos especiales. En la zona de transición me encuentro con algún conocido como Manolo de Oviedo que jugamos juntos al fútbol sala y charlamos un rato. Empieza a sonar la música y las pulsaciones empiezan a subir se va acercando la hora.

Coloco todo en la bici y dejo listo la bolsa de la transición. Cuando se aproxima la hora me pongo el neopreno y me dirijo al lago a nadar un poco para ver que esta todo en su sitio (cuando estrene el neopreno coloque cierta parte del cuerpo mal y no podía nadar) y como no tenía que tener algún contratiempo, se me rompe la goma de las gafas. Eduardo me ofrece unas que tiene el de repuesto pero Mónica consigue hacer un apaño y me arreglo (la verdad que como era agua dulce tampoco hubiera sido un gran contratiempo nadar sin ella pero bueno mejor con ellas). Nos mandan situarnos al lado de la bici y van presentando a los PROS. Sorprende que en categoría femenina hubiera premio para las 10 primeras y solamente se presentaron cuatro chicas. Son las ocho y dan la salida a los PROS y nos toca el turno a los Grupos de Edad a los 10’. Vamos desfilando por la alfombra como si fuera Cannes, todo el mundo sacando fotos y ahí ya voy enchufado del todo. Me situé lo más a la derecha posible para nadar tranquilo y no tener que pelearme con nadie. Dan la salida y según lo previsto me salgo un poco del mogollón y comienzo a nadar muy tranquilo, sin ningún golpe. Me lo tomo con calma y voy cogiendo ritmo poco a poco sacando de vez en cuando la cabeza del agua para ir tomando referencia de la primera boya. Al poco pasamos por una zona de algas pero que termina enseguida y nos dirigimos a la primera boya. La verdad que el primer largo que eran 3 boyas se hace largo (eran 1400 metros) pero las sensaciones son buenas y como voy un poco apartado de la gente nado muy tranquilo sin tragar agua. Al llegar a final del primer largo, giro a la izquierda y a buscar con la vista la siguiente boya. Aquí empecé a tener miedo porqué iba totalmente separado del resto de gente y con miedo a saltarme alguna boya pero yo únicamente veía una y me olvidé y fui a por ella. Al llegar otra vez giro a la izquierda y comenzar el tramo de retorno hacia la salida. Tuvimos que pasar por medio de dos boyas y tras pasar estas ya se veía la última boya antes de la salida. Aquí lo mismo la gente por un lado y yo por otro. En este último tramo empiezo a nadar con precaución ya que el hombro empieza a doler (lo saque dos veces jugando al fútbol y tengo que tener cuidado ya que me comentaron que era fácil que se me volviera a salir) y no vaya a ser que la lie. Poco a poco me aproximo a la última boya y ya se empieza a oír la música (vamos que ya estamos cerca). Los últimos metros se hacen un poco largos pero salgo del agua muy bien sin ningún mareo y de lo más tranquilo. Natación lista, la tacho de la cabeza y me dirijo a la transición. Mónica me está animando en el pasillo y le echo una sonrisa, la cosa ha ido bien.  El tiempo 1h 14’, buen tiempo para lo que había entrenado.




El día D - Bicicleta

En la transición de la bici toca cambiarse entero de ropa ya que tenía miedo terminar con el culo deshecho si ponía el mono de triatlón además al poner la ropa seca tenía menos posibilidades de rozarme. Aquí tuve que hacer un pequeño striptease, ya que no había carpa cerrada para cambiarse, pero lo peor era oír las cámaras de la gente sacar fotos al resto de triatletas y yo con el culo al aire. La transición lenta, como era de esperar, pero fue todo bien aprovechando para comer un plátano. Cojo la bici y vuelvo a ver a Mónica animándome a la salida de la transición y una vez llegada la carretera están los jueces para indicarnos el sitio donde podemos montar en la bici. Estos primeros metros espectaculares con un montón de gente a ambos lados de la carreta abriéndose, los pelos de punta.

Los primeros kilómetros en bici las sensaciones son muy buenas, voy todo el rato acoplado y marcho a buen ritmo. Aquí no tengo ni idea de la media, ni kilómetros ni nada porqué decidí no llevar cuentakilómetros para no agobiarme con la velocidad ni con la media, quería guiarme por sensaciones para guardar siempre un punto. Los primeros kilómetros pasaron rápidos y todo iba bien hasta que hacemos el primer giro a la derecha, ahí ya se empieza a notarse viento lateral que da un poco de cara y hace que el ritmo sea más bajo pero por lo menos voy acoplado todo el rato sin problemas. Al llegar a un pueblo otro giro a la derecha y aquí empieza un tramo de unos 25 kilómetros con el viento de cara y con continuos toboganes que me hacen poner las orejas de punta. Aquí hay que regular mucho y tener la cabeza fría. A unos 15 kilómetros antes de Vitoria veo a Mónica que me está animando y empiezo a pensar cómo narices ha ido a parar en medio de la nada ya que la primera vez no ví a Marta. En esta vuelta no paro y sigo. En todo rato voy bebiendo y cuando hay alguna pequeña bajada aprovecho para ir comiendo algún trozo de barrita. En todos los avituallamientos comía un trozo de plátano y cogía botes con bebida (siempre uno de agua y uno de aquarius). La vuelta hasta Vitoria se hacía dura por el viento pero al girar en dirección al lago la cosa cambiaba y bien que se agradecía. El paso por la zona del lago era más rompe piernas pero se compensaba con el ambiente en la zona (en la primera vuelta muchísima gente animando). En esta zona las sensaciones no eran del todo buenas por lo que decidí tomarme la cosa con más calma. La segunda vuelta ya conocido el terreno se hace más monótona pero sin embargo me encuentro más cómodo en la zona que da el viento de cara. A diferencia de otros triatlones me anima el ver que aunque hay gente que me adelanta pero también hay gente a la que voy adelantando y los que me adelantan tampoco los pierdo de vista. Al paso de la segunda vuelta paro a charlar un poco con Mónica y cambiar el agua al canario. Le comento que voy bien, un besito y a seguir. Al pasar por las afueras de Vitoria me animó pensando que solamente queda una vuelta y la bici lista.

La tercera vuelta se hace dura, el viento cada vez sopla más fuerte pero las sensaciones no son malas del todo. En la zona de viento a favor decido no ir acoplado para descansar un poco la espalada e intentar en la zona de vuelta a Vitoria con el viento en contra ir todo el rato acoplado. Al volver a pasar por donde está Mónica para un poco y le cuento mis penas con el viento pero que ya quedaban 15 kilómetros para Vitoria (“cari nos vemos en Vitoria”). A la entrada de Vitoria veo a Mónica corriendo por la calle animándome y diciendo que en Vitoria me espera una sorpresa. Continúo y los últimos kilómetros se hacen largos hasta llegar a la T2. Al llegar a la transición se ve poco ambiente (cosa que me extrañaba), dejo la bici y me dirijo a la carpa donde tengo la ropa de correr. El tiempo en bici espectacular 5h 59’ a más de 30 km/h en 180 km, con fuerte viento en contra en casi la mitad de los kilómetros y con una bici normal, más no puedo pedir. Me sorprendió que entrenando aguantaba un rato acoplado pero luego ya no podía más, pero aquí la mayoría del tiempo acoplado y cómodo. Las anécdotas de la bici fueron una cuando iba todo acoplado en una recta y de repente un flash de la leche y yo pensando que era eso no sería un radar y resulta que un fotógrafo que estaba tirado en un prado al lado de la carretera sacando fotos y el otro que en un cruce había una chica animándome sin parar venga Mario y yo pensando quien será y resulta que era Marta la novia de Eduardo que iba en bici de un cruce a otro.




El día D – Carrera a pie

Empieza el último escoyo y las sensaciones no son malas pero cuando me pongo a caminar noto un dolor insoportable en la planta de los pies. Voy como puedo hasta la carpa y me siento tranquilamente en una silla. Me tomo la transición con mucha calma para ver si entretanto se me pasa el dolor de la planta de los pies. Termino de cambiarme la ropa y ya decido que tengo que empezar. Los primeros metros son mortales pero veo que toda la gente estaba a la salida de la carpa animando, aquí dices tú madre mía que ambiente. El dolor en la planta era casi imposible de soportar y empiezo a pensar que así es imposible correr 42 km con este dolor pero intento pensar que ya se pasará.

Arranco y voy haciendo la primera vuelta, las sensaciones no son malas quitando el dolor de la planta de los pies. Voy bebiendo en todos los avituallamientos y la primera vuelta me la tomo de reconocimiento. Voy mirando las pulsaciones en un principio son un poco altas 140 pero pienso que puede ser por el calor que hacía y la altitud de Vitoria. Van pasando los primeros kilómetros y el dolor va remitiendo un poco pero no del todo sobre todo es doloroso en los giros pero empieza a ser más soportable. Al paso por la primera vuelta saludo a Dani en el stand de Infisport situado en la zona más alejada del recorrido (la verdad el saber que hay alguien conocido en la zona más alejada ayuda mucho mentalmente). La primera vuelta transcurre sin ningún contratiempo. Al paso por meta el ambiente es espectacular, es increíble la capacidad de animar que tiene la gente del País Vasco en las pruebas deportivas que he participado (ahora que estoy escribiendo esto se me pone la piel de gallina recordándolo), como llevamos el nombre en el dorsal toda la genta aupa Mario vamos que ya está, pero lo increíble que te lo dice desde gente joven, mayores que están de paseo, acompañantes de otros participantes vamos en resumen todo dios (perdón por la expresión).  Al paso por meta en la primera vuelta se me escapan las primeras lágrimas, menudo ambientazo, y comienza la segunda. Aquí las cosas empiezan a cambiar hasta ahora no había parado en ningún momento  pero ya en el primer avituallamiento de la segunda vuelta tengo que parar porque al dolor de la planta de los pies se suma el dolor en las piernas. Al paso por el parqué, que estaba al lado del hotel, veo a Mónica que me anima y me dice que si he visto la sorpresa y le comento que no. Me quedo con la intriga y sigo adelante. En estos momentos difíciles pienso, vamos a ir poco a poco esta vuelta ya está, la siguiente va a ser la más difícil y la última no cuenta o sea que falta menos de dos vueltas. En estos momentos duros ni te das cuenta de que corres, ni dónde estás únicamente piensas y piensas todo el rato en dar un paso más. Aquí empiezan los pequeños retos, vamos ahora tengo que llegar a ver a Dani, luego ahora tengo que llegar al parque para ver a Mónica, y así te vas marcando pequeños objetivos (un consejo cuanto más fastidiado vayas, más cortos tienen que ser los objetivos). En la segunda vuelta me dobla Fernando Aja al cual va animando la mujer, y le digo en broma que así corre cualquiera y después de darme ánimos se va marchando poco a poco. Al paso por el parque camino de la meta aparece la sorpresa: Caty y el Grillo con la perra en Vitoria dándome ánimos y sabios consejos, qué alegría eso me hace más fuerte, no puedo fallar. El Grillo me pregunta cómo voy y le digo que ahí vamos me dice que me tome un antiflamatorio pero le digo que no, por miedo a que me siente mal. Al paso por meta me animo un poco pero en cuanto abandono la zona de meta el bajón cada vez es mayor. Agradecer a la gente que estaba en la parte vieja que nos estaba animando y dando agua fresca cada vez que pasábamos (unos crack). Al pasar de nuevo por el parque decido tomar el antiflamatorio, ya no puedo con el dolor de piernas y de pies. Al cabo de unos 20’ parece que va haciendo efecto y la cosa empieza a ir mejor, consigo correr más suelto pero eso sí parando a beber en todos los avituallamientos. La verdad que cuando paras a beber y vas caminando el tener que volver a trotar es todo un desafío físico y mental debido a lo atrofiado que llevas todo el cuerpo a esa altura. De nuevo en el stand de InfoSport está Dani que me da una barrita y a penas consigo comer la mitad, corriendo quitando algún que otro trozo de plátano no consigo meter nada en el estómago, a esas alturas ya me dolían las muelas del azúcar de la bebida y las barritas. Paro a refrescarme en una fuente y sigo el camino. Mi cabeza empieza ya a decir esto ya está, falta poco para empezar la última vuelta y esa no cuenta. En distintas partes del recorrido me cruzo con Ricardo Abad, con Eduardo y con Manolo (todos vamos con unos caretos que para qué). Tanto en la segunda vuelta como en la tercera me voy intercambiando la posición con una señora mayor extranjera que está haciendo la carrera a pie con una mochila de trail, increíble el llevar eso encima después de todo lo que llevábamos encima. Al paso por meta ya pienso esto ya está falta la última. Los primeros kilómetros de la última vuelta me los tomo con tranquilidad, ya está ahora toca disfrutar y voy con calma.





En el parque como siempre Mónica, David y Caty animándome sin parar dándome ánimos (“Da Costa estás loco, venga que ya lo tienes”). Les digo que ya está, que es dar esta vuelta y para meta. Me marco como siempre pequeños objetivos (venga el siguiente avituallamiento, venga el parque, venga vamos a ver a Dani y decirle que ya termino, etc.) Al paso por el avituallamiento de InfoSport Dani me da un gel y me dice que lo tome con agua, hasta ahí iba muy tranquilo solamente pensando en terminar bien, me lo tomo (ahora ya mal no ve va a hacer) y paro en la fuente a beber agua. Vamos ni que me metieran una guindilla por el culo, empecé a correr como si hubiera empezado a hacer el Iroman. Cogí ritmo y de ahí al final como una moto, pasé de un ritmo de 6’/km que llevaba en las dos últimas vueltas a 4’41”/km en los últimos 7 km. Ya estaba lo había conseguido, era un finisher, el objetivo que se antojaba difícil estaba conseguido y sin quererlo ya estaba entrando en el último kilómetro y medio donde estaba abarrotado de gente.

Qué contar de ese último kilómetro y medio, difícil, muy difícil. Los dolores desaparecen, te acuerdas de los sacrificios que has pasado, de mí mujer que sé que lo ha pasado mal al estar mucho tiempo sola debido a mis entrenamientos y tener que estar la peque en Asturias, de la peque a la cual apenas he visto este mes y medio y que solo espero que cuando sea mayor, aunque no estuviera allí, pueda llegar a sentir lo echo por su padre, a mí familia que sé que estaba preocupada porque lo consideraban una burrada menos mi padre que seguro que está muy orgulloso de mí, a los amigos que me han acompañado entrenando y dándome ánimos, a David y Caty por acompañarme con sus ánimos en un día tan especial,  a Juanmi que me enseñó cómo hay que hacer las cosas y que me ha servido para preparar este reto sin ningún plan ni entrenador, a Kike que me ha dado un montón de ánimos y que estaba el pobre más nervioso que yo y siempre publica mis hazañas en el blog del equipo, a Dani de Bicletas Meta de Sarón por la ayuda prestada en un día tan duro, a Jacob que me ha estado siguiendo y tomando buena nota de todo “jiji” en este tiempo, a Eugenio que eché de menos cuando se terminó los entrenos de la escuela, al resto de la Escuela (Afri, Merce, Pablo, Adrián, Marisol, Esther, los peques, Juan el padre de Valvanuz, etc.), a Ramón con el que he coincidido poco entrenando pero con el he chateado mucho, a la madre de Kike que me ha dado muchos ánimos por el Facebook, a Eduardo y Marta por sus consejos y ayuda, a Chuchi de La Penilla que cuando estuvo recuperado me acompañó en las últimas salidas en bici, a los triatreros que aunque coincidimos poco hicimos una salida en bici, a José Antonio qué siempre me estuvo siguiendo, a todos los del Grupo Ciclista El Franco que me han hecho mucho mejor ciclista con esas salidas duras de los sábados y por supuesto a todos los amigos, vecinos y compañeros de trabajo que sobre todo a través del Facebook me han ido animando ya que cada “Me gusta” y cada comentario aunque parezca una chorrada es un pequeño empuje para seguir y conseguir el reto. Todo eso pasa por tú cabeza y dices ya está y tú mente descansa en paz. Los últimos metros fueron grandiosos iba encendido, la gente decía mira cómo va y yo más corría y apretaba los brazos, empiezan a caer las lágrimas y la gente más animaba  (venga chaval ya lo tienes, grande, con dos cojones, etc.). Todo el esfuerzo, las penas y todo todo todo se ve recompensado con ese momento. Ahí está mi fiel escudera dándome los últimos ánimos con David y Caty. Ya está falta medio kilómetro y poco a poco voy llegando a la meta. La cruzo y rompo a llorar, me abrazo con Mónica que está emocionada y después de soltar todo pienso uno y no más, esto es demasiado duro. Pienso que un Medio-Iroman se puede hacer con poca cosa pero este ya son palabras mayores, aunque el reto merece la pena y animo a todo el mundo que hace triatlones a hacer uno de estos una vez en la vida, con esfuerzo y determinación se puede pero es difícil plantearse hacer muchos. El tiempo de la maratón fue 3h 55' más de lo deseado pero viendo lo que había como para quejarse.

Al final 11h 22' cuando en todo momento tenía el reto de hacerlo en 12 horas, con un día complicado por la corriente en el lago, el viento en bici y el calor en la carrera a pie hacen el conseguirlo lo primero y encima en este tiempo todo un orgullo personal.








Mención especial merece el pueblo de Vitoria y sus gentes. Ambientazo, todo el rato animando, gente como Eneko Llanos, Martín Fiz, Joseba Beloki entre el público hicieron que fuera todo mucho más especial.
La organización muy bien con alguna cosilla por mejorar en mi opinión como intentar que la bebida en los avituallamientos este un poco más fría e incluir en alguno de ellos pastelitos o algo similar pero en general muy bien.

También mención especial merecen los voluntarios, en su mayoría pequeños que soportaron una maratoniana jornada siempre con una sonrisa y una palabra de ánimo en la boca. Así se forjan futuros finisher.

Y ahora qué
La vida continúa. Ahora toca recuperar el tiempo perdido con la familia, disfrutar las vacaciones y poco a poco volver a retomar los entrenamientos para ir en busca de un sueño que todavía no he cumplido pero que por intentarlo que no quede y por el camino disfrutar de la Panes-Potes (aunque este año con algo de pena), volver a entrenar con alguien que este año lo ha pasado mal y un montón de cosas. Para el próximo año si todo va bien tengo en mente un nuevo reto que a ver si se consigue pero el cual todavía está lejano.

 
GRACIAS A TODOS DE CORAZÓN, SIENTO HABER SIDO TAN PESADO CON MIS ENTRENOS Y COMENTARIOS EN EL FACEBOOK DURANTE ESTE TIEMPO PERO ES UNA HERRAMIENTA DE AUTOESTIMULACIÓN MUY BUENA. NOS VEMOS