Esta temporada empezó mal con un invierno accidentado con 2 bronquitis y una gripe que me cortó la preparación invernal pudiendo únicamente participar en dos cross: Atapuerca y Torrelavega. La verdad que así como correr en asfalto no se me da mal en cross es un suplicio para mí y más si el terreno está fangoso, me hundo en él como el Titanic.
Superadas las enfermedades empecé a preparar mi primer objetivo que era hacer la media maratón de Santander. Tras una corta preparación conseguí realizar un gran tiempo 1h 27’ en un circuito muy duro, sufriendo mucho en los últimos kilómetros debido a mi corta preparación.

Como la media salió bien me marqué como siguiente objetivo la maratón de La Coruña con la idea de asaltar las 3 horas. La preparación fue buena pero como sucedió a lo largo de todo este año en casi todos los eventos clave el tiempo no acompañó (viento, lluvia, granizo vamos lo peor para correr) Al final después de hacer una carrera tranquila y a buen ritmo conseguí hacer marca personal 3h 08’ pero lejos del objetivo. Aquí me entró la duda pero creo que debí arriesgar más porque al final salió una media de 160 pulsaciones.
Esta carrera me dio un pico de forma increíble y me fui a correr a los 15 días la media de Gijón y sabiendo que estaba a tope salí decidido a hacer un buen tiempo y al final 1h 24’. Aquí fue agradable correr junto con un buen grupo de corredores del pueblo que se van animando con estos eventos y con Luis Cofiño compañero de club.

Después de la maratón y para seguir con la idea de hacer cosas nuevas me apunté a la Combinada del Soplao (44km corriendo – 108 km en MTB). Llegaba un poco justo en la bici porqué apenas había realizado kilómetros pero con mucha ilusión. Como no el día fue horrible, mucho frío, lloviendo todo el rato. La maratón la terminé en unas 6 horas después de sufrir caídas múltiples y de darme cuenta que la gente que me decía que había zonas muy complicadas se quedaban cortos. Al final y después de hacer la mitad del recorrido en bici (que a esas alturas se había acortado a 60km) decidí darme la vuelta. Como anécdota queda que me tomaron el tiempo en meta y salí como cuarto clasificado en el diario montañés.

Con la llegada de la primavera empezó la temporada de triatlones y como no como primer reto el ½ Iroman de Buelna. Este año decidí preparar bien la bici ya que a pie estaba en forma y tras una preparación exhaustiva y encontrarme muy bien tuve la mala suerte de tener que abandonar después de que me saliera una raja en la cubierta. En la natación realicé mejor tiempo que el año pasado y sin neopreno lo cual indicaba que estaba en muy buena forma.

Después de este traspiés anduve buscando algún nuevo reto y me apunté al Iroman de Ponferrada con la mala suerte de que a última hora se suspendió pero me dejo una buena preparación para la cita más importante del verano (Triatlón de Figueras). Aquí la verdad que salió todo perfecto, un día 10, la natación muy bien contando que iba sin neopreno, la bici que suele ser mi punto débil perfecta (nunca me encontré tan bien, gracias a la ayuda del Grupo Ciclista El Franco) y a pie como siempre mejorando posiciones encima todo acompañado de dos buenas transiciones y un gran apoyo de los amigos me hicieron conseguir un puesto increíble 23. Al día siguiente participé en el cross de Figueras también con una gran actuación.


Lo mejor de todo el verano fueron dos eventos no oficiales: subida a la Braña desde La Caridad y una quedada para hacer ½ Iroman con los colegas. Estas son las cosas que te hacen sentirte bien y apreciar el deporte como algo más que mejorar marcas. Fueron dos experiencias inolvidables y que seguro repetimos durante muchos años.

Tras la temporada veraniega llegó como siempre la preparación para el Maratón de Bilbao. Como siempre comenzó el baile en el Bajo Pas buscando bajar de 1h 24’ y como era muy probable me metí una buena leche y al final terminé con 1h 27’ pero teniendo que parar en los últimos kilómetros y con unas buenas agujetas.

El palo de Bajo Pas me sirvió para ser más precavido y así fue como en La Panes-Potes salí contenido y me sirvió para ir de menos a más y terminar rozando las 2h mejorando en 1’ el tiempo del año pasado, pero lo mejor de todo fue no tener agujetas los días siguientes y las sensaciones.
Con la inercia corrí a la semana siguiente la carrera nocturna de Santander, 10 km durísimos, y casi consigo mejorar mi marca de Laredo y al final hice un tiempo por debajo de 39’.
Para finalizar la temporada llegó el último reto del año, la maratón nocturna de Bilbao. Llegué en un gran momento de forma después de unos entrenamientos muy buenos con la ayuda de David (el grillo) y la gente del club (EDM Cayón Helios Dica). También para seguir con la racha el día fatal, lluvia y mucha humedad pero estaba preparado. Salí suave y controlando el pulso en todo momento, pasé la media un poco por debajo de la 1h 30’ y con las pulsaciones controladas (todo el rato entre 155-160). El reto parecía posible pero la segunda vuelta es dura, de repente te quedas solo (la mayoría de la gente hace la media maratón) y te queda otra media maratón por delante. Aquí ya no pienso con claridad y no controlo el tiempo que llevo con lo que solo pienso en seguir e intentar ir manteniendo el ritmo. Las pulsaciones van subiendo pero están controladas en todo momento, entre 160-165. En un primer momento me fijo el objetivo de llegar a buen ritmo al punto más alejado de la meta e intentar darlo todo en la vuelta. Pero desde el kilómetro 28 mi cuerpo se resiente y empiezo a notarme agarrotado, ya no consigo ir suelto y empiezo a tener miedo a que me de la pájara. Desde este momento intento ir más suave pero sin dejarme llevar. Lo único que me anima es ver que, quitando dos participantes que me adelantaron, voy pillando a gente y adelantándola. Así como puedo voy haciendo kilómetros hasta el 39 donde tengo una mini-crisis ya que mi cabeza me dice que pare pero justo cuando empiezo a detenerme salta una chispa y reanudo el ritmo, aquí estaba derrotado, estaba muerto no iba, no conseguía ir cómodo solo pensaba en parar y dejarlo pero no podía morir en la orilla y ahí es donde empiezas a marcarte pequeños objetivos: tengo que llegar al teatro Arriaga, tengo que llegar a la zona del botellón, tengo que llegar a las vías del tranvía, y así hasta que vi el KM 41 y ahí entró en mí algo que me puse a correr como un poseso hasta la meta (el último kilómetro lo hice por debajo de 4’). Tiempo final 3h 3’ 53” marca personal y puesto 34 en la general. Al llegar casi me voy directo a la ambulancia pero poco a poco vuelvo al color. La verdad que estuve cerca y sobre todo gracias al apoyo de mi mujer y la peque que me estuvieron animando toda la carrera.
Ha sido una temporada larga pero fantástica, ahora a descansar unos días y empezar de nuevo para seguir consiguiendo nuevas metas y objetivos. Por el camino también ha habido marchas en bici de montaña como la de Taramundi, duatlones, risas, lloros, grandes entrenos, en definitiva un gran año.
Gracias a la familia en primer lugar, sin vuestro apoyo nada de esto sería posible y luego a mis amigos y compañeros de entrenos (EDM CAYÓN HELIOS DICA – GRUPO CICLISTA EL FRANCO – TRIATREROS SANTANDER – DAVID EL GRILLO, RAMÓN SUAREZ – ETC.)

